Q.•. H.•. Miguel Veyrat, con su permiso

UN RARO AMANECER COPERNICANO
Entre los diminutos insectos que van
de madrugada a sus asuntos,
cruza una raya de sombra curva.
En ella mi pasado aguarda
el azimut de un sol que le permita
brotar entre la grama sembrada
de bosta y huesos donde lo sepultaron.
Mas cuando avanza ya despierto
por su mancha vertical, nadie
lo reconoce. Las hormigas trasladan
sus huevos o desarman libélulas
muertas repitiendo el continuo vaivén
de los astros. Sin embargo yo
me incorporo a la plenitud sensible
del día, de cuyo ardor pasado
seré siempre un indicio. Misterio
ajeno a toda emoción humana
que ahoga los mediodías sin sombra.
Todavía vacilante aún pregunto:
¿Habrá algo nuevo que aprender
en esta nueva elipse, hermano Carretero?
Written on 04 Noviembre 2015

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